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Waldhörner Engelbert Schmid GmbH Bellerweg 3 D-86513 Mindelzell Telefax (08282) - 890512 Telefon (08282) - 890412 Pabellones |
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Diferentes
campanas
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| Latón (MS): | Elegante, brillante, (y sin embargo con un sonido rico), colores de sonido desde el piano suave hasta el fortísimo metálico. La aleación más versátil en el sonido. Aquellos que tienen un sonido naturalmente más oscuro, deberían elegir esta opción. Para aproximadamente el 80 % de los instrumentistas es la elección más adedcuada. Las salivas más alcalinas pueden producir daños a esta aleación, y es por esto que el tudel de estas trompas es de alpaca. |
| Oro Messing (GM): | un poco más suave y oscuro, pero claro, redondo y rico. No tantas variaciones de color son posibles con esta aleación. Algunas embocaduras suenan demasiado estridentes on el latón y necesitan oro messing. Resistente a la saliva. Algunos la prefieren simplemente por la nobleza de su color. |
| Alpaca (NS): | No contiene plata. Es la proporción de níquel lo que le da este color. El sonido es muy oscuro en el piano, y muy brillante en el fortísimo. Esta opción es sólo recomendable con pabellones anchos y extra anchos. En Europa el sonido de la alpaca no es considerado tan noble como el de las demás aleaciones. En América existe una gran tradición de estas trompas pero esta cada vez va decreciendo en porcentaje. Incorruptible a la saliva. |
| Plata (SS): | Contiene un
92,5% de plata pura, el resto es cobre. Engelbert Schmid es el único, hasta
el momento, capaz de producir las delgadas láminas de plata de los pabellones
de trompa con un diámetro de 31 cm. El sonido es especialmente redondo, por
lo que el tamaño medio suele ser suficiente para la mayoría
de los intérpretes. Suena noble y nunca agresivo o estridente incluso en el
fortísimo. Se toca muy fácilmente en piano con un sonido redondo, (ideal para
los pasajes liricos). En el fortísimo, se conserva redondo pero es más duro
desde el punto de vista de la resistencia. Resistente
a la saliva y el único incorruptible al sudor. Tiene una presencia magnífica
especialmente con todas las partes cónicas hechas en plata (tudel, campana y
cuerpo del instrumento). Las partes cilíndricas están realizadas en oro- messing.
La aleación de la campana afecta a las características del sonido en el menos
50 %. En otras palabras una trompa de latón con el pabellón desmontable de oro
messing suena más parecida a una trompa de oro-messing, que una trompa de oro
messing con un pabellón desmontable de latón. |
Con o sin aro?
Con un peso de sólo 100 gramos el exquisitamente decorado aro exterior de Engelbert Schmid no mata el sonido. Retiene un poco más el sonido, y un sonido en cierta manera mas redondo, que se vuelve metálico más tarde pero muy súbitamente. Sin el aro la transición al sonido metálico es más gradual. Aproximadamente el 50 % de los trompistas suenan mejor con este aro exterior.
Torneado o martilleado?
Los pabellones torneados son prensados de un disco. El sonido es bueno,
saludable, diríamos que moderno. Si golpea el extremo del pabellón con su dedo,
oirá un sonido de campana, más que en un pabellón martilleado a mano. Este método
hace el material delgado desde el anillo desmontable, y lo va dejando más grueso
hacia el extremo del pabellón.

Naturalmente usamos un método especial para eliminar las diferencias al máximo pero
estas no pueden ser completamente evitadas.
Nuestros pabellones martilleados a mano son cortados de una pieza
unica de metal, doblados hasta su forma, y con Engelbert
Schmid soldados con una sola costura. Entonces son martilleados en una forma simétrica.
Sólo en la última fase de su construcción son colocados sobre la prensa, y girando
y prensando se las da la forma exacta de campana. Debido al necesario estiramiento
del material por la parte exterior del pabellon, este deviene
más delgado en su extremo. Cerca del anillo desmontable queda más grueso que un
pabellón normal, y por lo tanto más resistente al sudor.

Debido a que los pabellones martilleados a mano sin aro exterior son más fácilmente
doblables, no se debe de sostener el instrumento por el extremo del pabellón, aunque
no es un problema reestabilizar un pabellón doblado de Engelbert Schmid. La estabilidad
fue probablemente la razón original de añadir a los pabellones el aro externo, más
que el sonido. El martilleado a mano estrecha el pabellón hasta extremos muy grandes,
con cambios en su estructura que por lo tanto se traducen en cambios de sonido.
Pero el factor crucial es que como el pabellón se vuelve más estrecho más lejos
del punto de producción de la energía, vibra mejor con el sonido. Este es más digamos
el estilo antiguo, y mas oscuro. El final del pabellón mas delgado produce un centro
del sonido muy cálido el en piano, y al mismo tiempo un sonido metálico más agradable
en el fuerte. Estos pabellones están disponibles tanto con aro externo como sin
él. Hasta donde sé somos los únicos en ofrecer pabellones tan delgados con un diámetro
de 31 cm. Incluso un aumento de espesor de sólo 0`05 mm convierte el instrumento
en más pesado y menos flexible al tocarlo. Un pabellón martilleado a mano debe de
ser muy delgado. Casi todo aquel que prueba estos pabellones acaba preferiéndolos.
Campana fija o desmontable?
La campana fija es estéticamente preferible, pero es mucho más complicada para el transporte, peor para reparar, y quita al trompista la posibilidad de cambiar el sonido con diferentes pabellones. Casi no hay prácticamente diferencias en el sonido porque el contacto de la mano en el pabellón amortigua las vibraciones en el área del anillo asimismo. Nuestro anillos desmontables sólo pesan 100 gramos y son muy estables.
Lacado o no lacado?
Es imposible decir que el lacado no afecta al sonido. Con un espesor de aproximadamente 0`02 mm dentro y fuera, este material plástico representa aproximadamente un 10 % del total del material. Los sonidos sin lacado son un poco mas centrados, algunas personas los encuentran más brillantes, otras más oscuros, unas más suaves otras más duros. Mis observaciones y sensaciones son que el lacado amortigua un poco los armónicos agudos, y también los ruidos extraños al sonido, lo que provoca que parezca más claro, para algunos más brillante, cuando es en realidad acústicamente más oscuro. Mi experiencia es que la diferencia es mínima, y que el 50 % de los trompistas suenan mejor en un instrumento lacado. El lacado es más resistente al sudor que el metal, y la trompa se va a conservar por más tiempo si es cuidadosamente pulida si va a ser relacada. También evita que sus manos se vuelven verdes. Una trompa brillante también produce una mejor impresión en la audiencia. Para mí las ventajas de una trompa lacada superan ampliamente a sus desventajas. La combinación de pabellón desmontable y lacado suena bien quizás incluso mejor. No es decididamente importante para el sonido del trompista. El factor decisivo es el concepto del sonido del ejecutante.